Trazabilidad

El comercio internacional en sí se basa en un enorme principio omnipresente de buena fe, y dicha buena fe hace que cada consumidor último, delegue la responsabilidad implícita de proveer seguridad al siguiente eslabón en la cadena de consumo, a su predecesor. Así hasta el origen de los insumos o materias básicas con los cuales se elaboraron los bienes finales que nosotros y todos los consumidores del mundo, consumen, gastan, agotan o depredan… día tras día. Este principio de buena fe y esta confianza implícita en la actividad comercial y logística, se mantienen en parte gracias a la implementación en los últimos 20 años de procesos sofisticados de disminución de riesgos en la cadena de abastecimiento, y dentro de ellos, el proceso insignia es LA TRAZABILIDAD LOGÍSTICA.