Trade & Logistics

● Se ha hablado en los últimos meses respecto a los proyectos y acciones de la Administración Aduanera en cuanto a la implementación de un Sistema de Inspección No Intrusivo y realizar revisiones de contenedores y documentos de transporte mediante la aplicación de tecnología, incluidos elementos de Blockchain. Sobre esta última tecnología es importante conocer sobre su concepto y cuáles son sus implicaciones.

Gracias al creciente uso del Internet y el incremento de usuarios del comercio electrónico, el transporte aéreo de mercancías se ha intensificado en los últimos años, esto por las grandes cantidades de bienes que deben movilizarse y que muchos de ellos son requeridos por los compradores a la mayor rapidez posible. Y, si bien estas nuevas condiciones comerciales conllevan nuevos retos, los avances tecnológicos también proveen nuevas soluciones y oportunidades para el sector en cuestión.

Si bien es posible asociar el uso de dichas tecnologías a una notable serie de beneficios, también hay que reconocer que de nuevas oportunidades se generan nuevos retos y este nuevo modelo logístico no ha sido la excepción. Por ello, en esta ocasión se abordarán los desafíos a los que debe hacer frente el sector logístico en la actualidad y en el futuro próximo.

En la Cuarta Revolución Industrial, también referida como Industria 4.0, se circunscriben nuevas tecnologías como lo son la analítica, la nanotecnología, las tecnologías cognitivas, aunque principalmente el Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) y la robótica e inteligencia artificial, entre muchas otras más.

Actualmente, la industria naviera no solo está apostando por buques de cada vez mayores dimensiones y, consecuentemente, con más capacidad de carga, sino que también se están centrando esfuerzos en la construcción de barcos que sean más amigables con el ambiente, pues se sabe que el transporte marítimo es una fuente importante de contaminación ambiental.

El comercio internacional en sí se basa en un enorme principio omnipresente de buena fe, y dicha buena fe hace que cada consumidor último, delegue la responsabilidad implícita de proveer seguridad al siguiente eslabón en la cadena de consumo, a su predecesor. Así hasta el origen de los insumos o materias básicas con los cuales se elaboraron los bienes finales que nosotros y todos los consumidores del mundo, consumen, gastan, agotan o depredan… día tras día. Este principio de buena fe y esta confianza implícita en la actividad comercial y logística, se mantienen en parte gracias a la implementación en los últimos 20 años de procesos sofisticados de disminución de riesgos en la cadena de abastecimiento, y dentro de ellos, el proceso insignia es LA TRAZABILIDAD LOGÍSTICA.

El transporte internacional de mercancías peligrosas es un tema delicado para cualquier país, ya que se trata de productos que podrían amenazar con causar daños no solo a la salud y seguridad de sus habitantes sino también a la de la flora y fauna del mismo.

En resumen, estamos presenciando la muerte de un sistema neo-monroista de comercio, tal como lo expresa Gregorio Ortega Molina en su artículo “La Costumbre del Poder: ¿Hay vida sin TLC?’’ (2018) y vemos lentamente el surgimiento de un esquema de Globalización Comprensiva (Comprehensive Globalization) basado en esquemas de ‘’soft negotiations’’ de una óptica euroasiática, que más que Globalización podemos llamar Esferización.

El acuerdo comercial ayuda a garantizar que sus productos no se vean obstaculizados para entrar en el mercado japonés por barreras comerciales sanitarias y fitosanitarias injustificadas y ayuda a racionalizar y agilizar los procedimientos para aprobar sus exportaciones de alimentos a Japón.