Editorial

A nivel global, aproximadamente una de cada cuatro personas profesa el islam. Es importante destacar que el término «islam» no debe confundirse con el término «árabe», que se refiere a un grupo étnico-lingüístico que utiliza el idioma árabe, tal como se contempló en la primera parte de esta serie de artículos. De hecho, más del 50% de la población musulmana no es de origen árabe. La mayoría de los seguidores de esta religión residen en la región de Asia-Pacífico, con países como Indonesia, Pakistán, India y Bangladés como principales bastiones.

● Se ha hablado en los últimos meses respecto a los proyectos y acciones de la Administración Aduanera en cuanto a la implementación de un Sistema de Inspección No Intrusivo y realizar revisiones de contenedores y documentos de transporte mediante la aplicación de tecnología, incluidos elementos de Blockchain. Sobre esta última tecnología es importante conocer sobre su concepto y cuáles son sus implicaciones.

Gracias al creciente uso del Internet y el incremento de usuarios del comercio electrónico, el transporte aéreo de mercancías se ha intensificado en los últimos años, esto por las grandes cantidades de bienes que deben movilizarse y que muchos de ellos son requeridos por los compradores a la mayor rapidez posible. Y, si bien estas nuevas condiciones comerciales conllevan nuevos retos, los avances tecnológicos también proveen nuevas soluciones y oportunidades para el sector en cuestión.

Si bien es posible asociar el uso de dichas tecnologías a una notable serie de beneficios, también hay que reconocer que de nuevas oportunidades se generan nuevos retos y este nuevo modelo logístico no ha sido la excepción. Por ello, en esta ocasión se abordarán los desafíos a los que debe hacer frente el sector logístico en la actualidad y en el futuro próximo.

Para poder identificar, captar y aprovechar las oportunidades que un posible acuerdo comercial con un país árabe y musulmán, se requiere construir y concretar una estrategia comercial adecuada, y la misma debe estar fortificada gracias a una base sólida de inteligencia cultural previa, incluida desde los preparativos de dicha estrategia y las primeras intensiones de acercamiento.

En la Cuarta Revolución Industrial, también referida como Industria 4.0, se circunscriben nuevas tecnologías como lo son la analítica, la nanotecnología, las tecnologías cognitivas, aunque principalmente el Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) y la robótica e inteligencia artificial, entre muchas otras más.

La realidad es que en los últimos quince años se ha diseminado subrepticiamente una inquietud generalizada que ha dado pie a una percepción, y es que el modelo de la globalización se ha debilitado y ha llegado a un punto de agotamiento. ¿Será acaso que esto es posible? ¿Ciertamente estamos en presencia de una mera percepción?

Actualmente, la industria naviera no solo está apostando por buques de cada vez mayores dimensiones y, consecuentemente, con más capacidad de carga, sino que también se están centrando esfuerzos en la construcción de barcos que sean más amigables con el ambiente, pues se sabe que el transporte marítimo es una fuente importante de contaminación ambiental.

La principal sensación es que nuestra civilización como un todo ha cambiado, y que la pandemia, su propagación y la forma global de reacción hacia ella fue clara evidencia de que los sistemas mundiales en los cuales hemos vivido en los últimos cincuenta años han fallado de forma estrepitosa. Y es que una generalidad entre la población mundial ha sido la percepción de que nuestro ´´sistema mundo´´ ha caducado y debe cambiarse o ´´resetearse´´.

La inteligencia cultural, también conocida como competencia intercultural, se refiere a la capacidad de una persona o una organización para interactuar y adaptarse efectivamente a diferentes culturas. En el ámbito empresarial, esta habilidad se ha convertido en una ventaja competitiva clave. Aquellas empresas que comprenden y valoran las diferencias culturales pueden establecer relaciones más sólidas y exitosas con socios internacionales, clientes y empleados.

El comercio internacional en sí se basa en un enorme principio omnipresente de buena fe, y dicha buena fe hace que cada consumidor último, delegue la responsabilidad implícita de proveer seguridad al siguiente eslabón en la cadena de consumo, a su predecesor. Así hasta el origen de los insumos o materias básicas con los cuales se elaboraron los bienes finales que nosotros y todos los consumidores del mundo, consumen, gastan, agotan o depredan… día tras día. Este principio de buena fe y esta confianza implícita en la actividad comercial y logística, se mantienen en parte gracias a la implementación en los últimos 20 años de procesos sofisticados de disminución de riesgos en la cadena de abastecimiento, y dentro de ellos, el proceso insignia es LA TRAZABILIDAD LOGÍSTICA.

El Pacto Verde es probablemente la propuesta política más ambiciosa e importante de la Unión Europea (UE) desde su constitución en 1993. Como objetivo macro, se propone alcanzar la neutralidad climática a 2050, una meta acorde con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París. Para lograrlo, define una matriz política organizada en torno a energía, industria, edificación, movilidad, agricultura y alimentación.